Mitos y Realidades de la cirugía refractiva

De mitos a mitos

 

La vista es uno de los sentidos más importantes para el ser humano, tomar la decisión de recurrir a una cirugía para mejorarla recae en el posible riesgo de perderla o no obtener los resultados deseados. Por ello te contamos algunos mitos y realidades sobre la cirugía refractiva:

 

MITO: Se puede realizar a cualquier edad

 

La edad recomendada por los especialistas es de los 18 años en adelante pero también dependerá de la estabilidad refractiva, donde al menos durante un año no exista cambios de graduación.

 

MITO: Se puede lograr un 20/20 de visión

 

Sí, en la mayoría de los casos se puede igualar o incluso mejorar la agudeza visual que se obtenía con el uso de anteojos o lentes de contacto.

 

MITO: Los oftalmólogos no usan estas técnicas para mejorar su visión

 

¡Error! Se estima que al menos 62% de los cirujanos refractivos esta operado, incluso pueden estar operados 5 veces más que la población en general.

 

MITO: Después de 10 años de la cirugía es necesario volver a utilizar lentes

 

Este es un mito muy común, la realidad es que la la cirugía refractiva corrige de manera permanente la graduación, pero algunas personas tienen progresión de sus errores refractivos a través de los años; otra de las razones por las que existe este mito es por la presbicia o vista cansada con la cual, aunque no se necesite anteojos para lejos años después de la cirugía los empezamos a necesitar para lectura a partir de los 40 o 45 años.

Se recomienda la utilización de anteojos que protejan de los rayos UV en exteriores.

 

MITO: No es segura la cirugía

 

La cirugía refractiva es uno de los procedimientos más seguros que existen, el riesgo de padecer una infección por un procedimiento de este tipo es del 0.01% de los casos. La gran mayoría de los pacientes logra igualar o mejorar su capacidad visual y la probabilidad de tener una disminución en capacidad visual es menor al 1%.

 

MITO: Es necesario realizar una segunda intervención

 

En contados casos es necesario una segunda intervención, pero solo para retocar, ya que en la primera no se alcanzó los resultados deseados o bien porque la visión se deteriora de manera importante después del procedimiento. Actualmente la taza de retratamientos en el primer año después de la cirugía es del 1-2%