Lecciones empresariales del fenómeno Huawei

Hace 40 años Shenzhen, una ciudad ubicada en la costa sur de la Provincia de Cantón, China, tenía un par de edificios y fábricas que se dedicaban al procesamiento de peces, principal actividad económica de la región.

En 1980 la situación cambió luego de que se le declara como una de las cuatro zonas económicas especiales de esa nación.

Esa categoría le dio para recibir a 20.000 constructores que le cambiaron la cara a la ciudad. Rascacielos, autopistas y lo que se conoce como el Silicon Valley asiático se abrieron espacio para albergar a 12 millones de personas, población que se empleó, entre otras actividades, en tecnológicas, donde Huawei se destacó desde 1987.

“Una empresa que logró transformar tanto el consumo de una nación como China, y que fue capaz de romper fronteras para llegar a ser una de las líderes de mercados emergentes, seguro tiene las herramientas para salir de una crisis como esta. Los malos momentos suelen ser punta de lanza para que las compañías sean más creativas, busquen nuevos caminos de crecimiento”, dijo Francisco Cubillos, profesor experto en empresas de la Universidad del Rosario.

Ante la desbandada de marcas que decidieron cortar lazos comerciales con la compañía, a la que se sumaron Microsoft y el experto en telecomunicaciones japonés, SoftBank, que apartaron a Huawei como proveedora para equipos en la nube e infraestructura en telecomunicaciones 5G, surge la duda sobre ¿cuáles son las oportunidades reales de salir fortalecida de este mal momento?

Pareciera que muchas, al menos eso cree Gustavo Ramírez, profesor experto en telecomunicaciones de la Universidad Javeriana: “Tienen la capacidad de generar desarrollo tecnológico lo suficientemente fuerte para no depender de otras industrias. El reto en estos casos suele ser, si ya se tiene la infraestructura, salir a buscar mercados. Para el caso de Huawei supone un problema en la medida en que el conflicto también es político y eso, sin remedio alguno, agudiza la crisis”.

Ramírez se refiere a que serán aquellos mercados no afines a la política de Donald Trump los que puedan interesarse por llegar a hacer acuerdos comerciales con el gigante de la tecnología china.

En ese sentido, Cubillos recuerda que si bien el mercado asiático para cualquier empresa es atractivo, más para aquellas marcas que se centran en actividades tecnológicas, es fundamental romper fronteras si lo que se quiere es tener una participación mayor, sobre todo en un negocio como el de la venta de celulares inteligentes, en el cual la firma ya tenía el segundo lugar, sólo superada por Samsung.

“Se trata de seguir compitiendo bajo los mismos estándares y reglas de juego. Es decir, la empresa debe entender que las innovaciones deben abrir puertas en países en vía de desarrollo”.

“En ese caso lo que también puede ocurrir es que aparezcan nuevos protagonistas. Si Google deja de ser el proveedor para el sistema operativo de Huawei es probable que surjan compañías con potencial, más pequeñas, que suplan esa necesidad”, complementó Cubillos.

Aún hay camino para que se conozcan las verdaderas repercusiones para el mayor productor de celulares inteligentes en China. La meta es que la compañía no pierda el desempeño que la hizo comercializar 1.400 millones de dispositivos durante 2018, en parte, gracias a que en su planta en Shenzhen pudo tener un celular listo para la venta cada 28,5